A TU ORILLA
Ya nadie se detiene a oir, tu eterna estrofa de agua.
Tal vez por repetida, tal vez por nueva y pura o tal vez
por que no quieren oir la verdad que siempre ha sido.
Bajas solo, cansado de ver girar el mundo siempre en la misma
direccion. de ver como la indolencia se ha vuelto corona y piel
del hombre solitario.
Cantas por tu cauce una nueva cancion de esperanza. Y llevas tu calma
a tanta tribulacion. Pero no te dejan fluir, que no te dejan.
Sidartha se sento a tu orilla y aprendio de ti el sentido del mundo
y de la vida interior. Vio en tu espejo el largo camino que nos trajo
aqui, a esta carcel de abandono, y vio la llave de su celda y de todas las
las prisiones del mundo.
Pero a el, al igual que a ti, ya nadie se detiene a oirle. Y es que hemos
muerto. Hemos sucumbido al proceso que nos ha traido hasta aqui.
Prisioneros y encadenados de apatia. Hemos creido al rico y al poderoso
vestido con piel de cordero, condenandonos a la miseria con falsas palabras
de consuelo y fe.
Mientras, tu sigues cantando tu cancion de amor y vida. Sigue sonando
tu murmullo arrullador en la distancia y en el calor del sequedal.
Haciendo crecer a tu lado vida y sombra. Mostrandote valiente, con la
valentia que da la certeza de la verdad.
¿Donde estas? dime... porque quiero bajar a tu orilla. Quiero ser
de los que atienden tu mensaje y se llenan de tu vida. Quiero dejar
este dolor que me acompaña y lavarlo en tus aguas. Y ser, como dijo
el poeta:...... de los enamorados, que preguntan por sus almas, y siembran
en tus espumas, palabras de amor, palabras.

ROMANCE DEL DUERO
Río Duero, río Duero,
nadie a acompañarte baja;
nadie se detiene a oír
tu eterna estrofa de agua.
Indiferente o cobarde,
la ciudad vuelve la espalda.
No quiere ver en tu espejo
su muralla desdentada.
Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata,
moliendo con tus romances
las cosechas mal logradas.
Y entre los santos de piedra
y los álamos de magia
pasas llevando en tus ondas
palabras de amor, palabras.

Quién pudiera como tú,
a la vez quieto y en marcha,
cantar siempre el mismo verso
pero con distinta agua.
Río Duero, río Duero,
nadie a estar contigo baja,
ya nadie quiere atender
tu eterna estrofa olvidada,
sino los enamorados
que preguntan por sus almas
y siembran en tus espumas
palabras de amor, palabras.
